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miércoles, 2 de noviembre de 2016

¿Cómo evitar que un niño sufra acoso?

Son muchos los alumnos que sufren acoso escolar en todo el mundo. Más de lo que pensamos. Un drama que ha aumentado con las nuevas tecnologías. El ciberbullyng hace que el acoso no sólo se produzca en el colegio, sino que la sensación del niño aumente durante las 24 horas del día. Los menores sufrirán problemas psicológicos y en casos extremos puede llevar al suicidio y muerte del menor.
Es un tema muy grave y que preocupa a muchos padres. ¿Qué pueden hacer las familias? ¿Hay alguna manera de atajar el problema antes de que suceda? ¿Cómo puedo darme cuenta de que mi hijo sufre acoso? Y si lo sufre… ¿a quién puedo dirigirme? ¿Cómo puedo solucionar el problema?
Los colegios comienzan a estar muy sensibilizados con estos temas y ya se está trabajando en la prevención y la solución de los problemas antes de que se produzcan. “Es cosa de niños”, escuchamos muchas veces y seguramente sea verdad, pero… esas cosas de niños pueden ir creciendo y convertirse en temas muy graves. Dos caminos complementarios están siendo utilizados: la mediación y el método Kiva.
Los mediadores
Los padres y los profesores son los últimos en enterarse ante un incipiente caso de violencia o acoso en las aulas. Son los mismos alumnos los que primero detectan que un compañero suyo esta atravesando problemas. ¿A quién se dirigiría un alumno ante la violencia y el acoso: a sus padres, a los profesores o a sus propios amigos?
En el colegio San Viator de Madrid (España) decidieron hace cinco años poner en marcha un programa de mediación. Se trata de que algunos alumnos se conviertan en “alumnos ayudantes”, jóvenes que se encargan de detectar los problemas y mediar en el conflicto. Ellos no resuelven nada, simplemente ayudan a su compañero a que lo solucione.
Si el tema se pone serio y alcanza otro nivel (violencia, acoso, ciberbullyng, conductas extrañas), los mediadores acuden a los profesores encargados del equipo de mediación, el observatorio de convivencia.
No suelen ser problemas muy graves. Se trata quizá de falta de integración, de timidez, de pequeñas discusiones en grupos de Whatsapp y redes sociales. “Cosas de niños”, que suelen quedarse entre los alumnos y que si son atajadas a tiempo no supondrán graves problemas, pero que si siguen creciendo pueden ofrecer dramáticas consecuencias.
En Fin de Semana COPE, tres de las alumnas del colegio San Viator, Alba González, Sara de la Fuente y Paula Navarro y sus profesores Enrique Giménez y Raúl Aguayo explicaron el éxito y la manera de trabajar de los alumnos mediadores.
Se les da una charla a los alumnos y luego ellos mismos votan quién quieren que sea el mediador. Ello no supone ser mejores, todos son iguales. Paula lo explica: “No me creo mejor que los demás, no somos superhéroes”.
Sara y Alba tienen claro que su labor debe ser silenciosa, valoran el problema y si no pueden solucionarlo lo muestran al observatorio: “Vamos nosotros al observatorio, pero no puede salir un nombre”. “No nos podemos ir de la lengua. Sería perjudicial para nuestro grupo”.
Enrique y Raúl, los profesores, muestran que los alumnos lo que hacen es “ayudar al que tiene un problema” y que si es algo muy complejo ya actúan los profesores.
Un caso de posible acoso: “Nuestras alumnas nos dicen hay un niño con el que se están metiendo demasiado… Ellas le ayudan y si vemos que no dan solución, nosotros sabríamos, por el conocimiento del alumnado quién es y aunque no sea bullyng, podemos prevenirlo”.
“Detectamos los casos de acoso en un proceso inicial y así es fácil detenerlo. Hablamos con el chico, con los agresores, con la familia…”, expresan.
La mediación, como manera de prevenir acoso, violencia y conflictos está siendo todo un éxito y es un modelo que ya se esta implantando en países como Alemania, Francia o Polonia.
Método “Kiva”
Pero si hablamos de pioneros en educación, hay que hablar de los países nórdicos. En Finlandia llevan años implantando un sistema, el método Kiva (Kiusaamista Vastaan, en finlandés: Contra el acoso escolar). Un método de gran éxito que ha reducido drásticamente el acoso en las escuelas.
El éxito está basado en las consecuencias del acoso en el resto de los alumnos. En muchos casos los alumnos lo interiorizan como algo normal, e incluso divertido que hace que el acosador se crezca.
El método pretende conseguir todo lo contrario: influir en dichos espectadores para que no participen indirectamente en el acoso. El acosador dejará de actuar con la víctima porque no le aportará ningún beneficio. Se trata de “no reír las gracias”.
Algo aparentemente sencillo pero que necesita mucha educación. Desde el Ministerio de Educación Finlandés se obliga a los estudiantes a unas 20 clases a los 7, 10 y 13 años (edades clave en el desarrollo del menor) para identificar las diferentes formas de bullying.
Además, en todas las escuelas existe un equipo Kiva en el que tres adultos detectan e investigan posibles casos de acoso en las aulas.
Las bromas, los “motes”, las “gracietas” de los chavales en las aulas siempre han existido y algunos las denominan “cosas de críos”. Atajar en la raíz los problemas es la única solución que la escuela puede ofrecer ante el crecimiento de la violencia y el acoso.
Con sistemas como el de mediación y métodos como el Kiva se podrían reducir drásticamente las cifras, los alumnos y los padres vivirán mucho más tranquilos ante una lacra que tiene atemorizadas a las familias.

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